¿Tienen los neumáticos fecha de caducidad?

¿Tienen los neumáticos fecha de caducidad?

Recientemente se ha estado hablando de que los neumáticos de los vehículos, y es verídico, tienen una fecha de caducidad.

Pero no es una fecha exacta. Actualmente no hay ninguna reglamentación que instaure una caducidad específica basada en su antigüedad.

Mejor dicho, la caducidad estaría conexa con el estado exterior de la goma y de la estructura interna del neumático, y esto está en función sobre todo de las circunstancias de uso a las que se ha sometido el neumático.

La antigüedad no sería tan importante, pero se tiene que decir que influye en las propiedades del caucho y, por lo tanto, acaba implicando en el comportamiento del neumático. Las condiciones de almacenamiento previas a su comercialización son además significativas en el deterioro del caucho. Diversos fabricantes instauran un periodo máximo de almacenamiento de 5 años en unas determinadas condiciones. Luego que pasa este periodo se retiran del mercado si no se han vendido.

Hay, además, recomendaciones de organismos internacionales como el ETRTO (European Tyre and Rim Technical Organisation), comprometido de otorgar todos los requisitos que tienen que cumplir los neumáticos fabricados y comercializados a la Unión Europea, a la cual se fijan gran parte de fabricantes, donde se asevera entre otras cosas que:

  • Luego de 5 años de utilización de un neumático, es decir, desde la fecha en que han sido montados, tienen que ser examinados por un especialista o un profesional calificado del neumático, al menos una vez al año.
  • Igualmente, el citado organismo además señala que, por sencilla precaución, a los 10 años desde la fecha de fabricación se aconseja el reemplazo por unos neumáticos nuevos (incluidos los de repuesto), aunque el nivel de desgaste no se haya llegado al límite mínimo legal permitido de 1,6 mm que establece la Ley o los 3 mm recomendados.

Los neumáticos están constituidos sustancialmente a base de goma, ordenada en capas en torno a una estructura de alambres metálicos, simplificando al extremo, gran parte de los neumáticos modernos reúnen compuestos sintéticos para optimizar agarre o durabilidad. Esta goma, este caucho, se degrada con el tiempo, la exposición a los elementos y la utilización.

Pensemos en que compramos un juego de neumáticos nuevos y circulamos con ellos 40.000 km. Los que montaste en vuestras ruedas motrices estarán en su última fase, probablemente sin dibujo, con su estructura interna intentando exponerse. Estos neumáticos no tienen ningún tipo de agarre y son un auténtico peligro.

Es por ello que nos juntamos con diferentes cosas. Si la fecha de fabricación es de más de diez años, excusamos comprarlo; si lo montamos y se cumple su quinto aniversario desde esa monta, los podemos retirar, y debemos cambiar a otros neumáticos nuevos; y si el neumático deja los testigos al aire, debemos cambiarlos porque hemos rebasado el límite legal de profundidad mínima para el surco.

Finalmente hay que recordar que los neumáticos son el único punto de contacto entre el vehículo y la carretera, es primordial llevar a cabo un control o mantenimiento permanente y periódico de los mismos (vigilancia de la presión de hinchado, nivel de desgaste, deformaciones, etc.) para asegurar el rendimiento óptimo de las cubiertas y velar por una correcta seguridad viaria.

¿Cómo se comprueban los sensores de presión?

Los sensores de presión en automóviles se pueden utilizar en diferentes áreas como una entrada física transformada en una salida de voltaje.

Los distintos usos de estos sensores varían desde el aire acondicionado, la presión de los frenos y el combustible, hasta otros accesorios o herramientas que nos brinda el vehículo.

Los métodos de presión pueden variar según sea el caso, sin embargo, todos producen una salida de voltaje.

¿Cómo se comprueban los sensores de presión?

La primera prueba de los sensores de presión consiste inicialmente en la observación y análisis de datos que destaquen o parezcan inverosímiles. Aunque, es posible, que las pruebas las detecte la propia computadora del vehículo a través de un código de avería que proporcione una guía para la solución del problema.

Generalmente, los problemas en sensores de presión pueden ser causados por un sensor que se ha salido de las especificaciones, es decir, que no rinda a tiempo normal. Estos no se reconocen directamente como defectuosos.

Las lecturas que realicemos pueden ser atendidas mediante una base de información y antecedentes del vehículo, esto quiere decir que, si es un vehículo con el que se está familiarizado, se sabrá a qué datos técnicos recurrir. No obstante, si se habla de un automóvil nuevo, generalmente los proveedores de ventas y servicios brindan los datos técnicos necesarios posventa.

Para probar sensores de presión se debe tener en cuenta lo siguiente:

  • ¿Es un problema mecánico o de un sensor?
  • ¿Los datos suministrados indican que el sistema no produce la presión requerida?

Para estos casos es recomendable utilizar medidores de presión mecánico y:

  • Comparar los datos mecánicos.
  • Comparar los datos en vivo.
  • Comparar técnicos.
  • Comprobar el voltaje de alimentación.
  • Comprobar averías en el sistema de presión.

Es muy recomendable también, comprobar la tensión de alimentación y si la conexión a tierra son buenas.

La mayoría de los sensores poseen tres tipos de cable: alimentación, tierra y una señal de salida.

Para realizar pruebas al sistema de alimentación se debe tener circuito en vivo y con el sensor conectado, ya que las comprobaciones de voltaje con el sensor desconectado no son confiables.

  • Se puede dar el caso en el que un sensor de presión defectuoso lleva la tensión de alimentación a tierra y puede causar problemas en el sensor defectuoso y cualquier otro que comparta el mismo suministro. Si la potencia y la conexión a tierra son buenas, hay que pasar a la salida de voltaje.
  • Si tiene acceso, la fuente de datos técnica le dará un rango de presiones y lecturas de voltaje que deben producirse, de lo contrario puede ser necesario la comparación con un vehículo conocido.
  • Si las anteriores pruebas han ido bien, hay que verificar el voltaje de la señal nuevamente en la unidad de control.
  • El voltaje debe ser el mismo dentro de unos pocos milivoltios.
  • Si fuese necesario, habría que realizar una prueba de caída de voltaje en el cable de señal para encontrar errores.

Haciendo estas comparaciones debería saberse si el sensor de presión está dentro de las especificaciones.

Las averías difíciles de localizar suceden cuando el sensor de presión pierde la calibración y produce una lectura plausible pero incorrecta, a menudo no se registra ningún código. Aquí es donde la comparación con el medidor de presión es útil, pero para los sensores de presión donde la información es más dinámica, se pueden obtener más detalles utilizando un osciloscopio para observar los cambios en el voltaje.

Si persisten fallas en el vehículo, es recomendable acudir a un proveedor de servicios especializado, el cual puede suministrarte datos más concretos sobre el mecanismo de funcionamiento del automóvil que se está evaluando.