No es momento de cerrar la puerta del jardín y tirar la llave. Al contrario. Dedícale un poco de tiempo y te regalará mañanas de invierno deliciosas y una nueva primavera de escándalo

Si tienes la suerte de tener un jardín, ¿por qué disfrutar de él solo durante los tres meses de verano? ¡Hazlo durante todo el año! En otoño está la clave. Dedícale un poco de tiempo ahora y verás lo que conseguirás. Solo de imaginarlo, ya te envidiamos…

 

1. ¿Tienes tu kit al día?

Necesitarás limpiar, podar y sembrar, y para ello el kit básico es:

Guantes resistentes: si tienes rosales, por ejemplo, que tengan un buen grosor.
Palas: una con punta para hacer agujeros y una plana para cargar tierra.
Tijeras de podar: mejor si tienen control de tensión y ¡ojo! que se adapten al tamaño de tu mano, básico para trabajar seguro y cómodo.
Gubia: para hacer agujeros y sembrar o eliminar malas hierbas.
Rastrillo: flexibles se adaptan a la superficie y no la dañan.
Elementos de riego: una manguera con distintas opciones de salida de agua sería ideal, si no, regadera y pulverizador.

2. Corta por lo sano

O sea, poda plantas, arbustos y setos para dejar, solo, las partes más sanas. Tras el verano, muchas plantas acaban con partes marchitadas a causa del calor y de la llegada del frío. Retira los restos secos y por supuesto con parásitos, para facilitar un futuro crecimiento sano y que broten con más vigor.
¿Plantas delicadas?
Si tienes plantas sensibles al frío, tendrás que darles cuidados especiales para que superen los próximos meses sin que se les mueva una hoja. Tienes varias opciones:

Protegerlas con acolchados o mulching: orgánicos (corteza de pino, turba, compost…) o inorgánicos (grava, roca volcánica…). Reducen la pérdida de agua del suelo, evitan el crecimiento de malas hierbas, protegen las raíces de las temperaturas extremas y en el caso de los orgánicos, enriquecen el suelo al descomponerse.
Resguárdalas en el exterior: colocándolas bajo un porche o bajo el techo de una terraza, por supuesto, podrás hacerlo si están en maceta.
Mételas en casa: ponlas en una zona luminosa y lejos de corrientes.

3. ¿Tienes bulbos?
Los que plantaste en primavera terminan su ciclo en otoño. ¿Qué hacer? Desentiérralos, envuélvelos en papel de periódico y almacénalos en un lugar fresco y seco. Y aprovecha para plantar los de otoño (narcisos, jacintos, tulipanes, amarilis, iris…). Eso sí, renueva la tierra y abónala.
4. Césped siempre verde
Retira las hojas secas que le hayan caído para evitar que aparezca musgo y que haya zonas que no reciban sol. Córtalo por última vez a principios de noviembre pero no muy corto, así podrá aprovechar mejor la luz, que ahora será menor, y resistirá mejor el frío.

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5. ¿Cuánto hay que regar?
Si llueve más, habrá que regar menos. Esto es evidente, pero hay que tener más cuidado. ¿En qué? Comprueba que el agua se drena bien en las plantas que tengas a la intemperie y hazte con un programador de riego que puedas activar o desactivar cuanto necesites. En Optimus los podrás encontrar incluso con 15 programas prefijados.

6. ¡Cuidado con las plagas!
En otoño proliferan parásitos como el pulgón o la mosca blanca, pero también los hongos porque hay más humedad. Si los detectas, hazles una foto o coge una muestra y acude rápidamente a tu especialista en jardinería porque necesitarás un fungicida adecuado al problema concreto para que no se propaguen.

7. ¿Qué hago con los muebles?
Si quieres continuar disfrutando de ellos, colócalos bajo techo, en el porche, en una terraza… Y un consejo, también de Optimus: si el mobiliario es de madera, es aconsejable que tenga una base de silicona para que se mantenga perfecta.
8. Y cuando termine el frío…
Revisa programadores de riego, elimina malas hierbas y no corras a cargarte las plantas que veas más feas. Ten paciencia. Un par de meses y donde veías plantas que creías muertas, volverás a ver las hojas más verdes.